Cultura

Flavia, 5 años y creciendo

on

Por Omar Gasca

El 19 de julio pasado llegó a su quinto aniversario la galería Flavia, un recinto en Xalapa, Veracruz, que actúa como un verdadero centro difusor de cultura, por cierto, no sólo visual. Exhibe pintura, escultura, fotografía, híbridos de distinta índole, cerámica y objetos de diseño y de los denominados artesanales, pero además ofrece cursos, talleres, conversatorios, conciertos, recitales y buen café, vino y un menú basado sobre todo en pan, quesos y carnes frías, aunque no falta una sopa caliente y algo más con fiebre alta. Comida y bebida, por supuesto, son parte de la oferta cultural, y el repertorio de cervezas artesanales hacen del lugar un laboratorio de pruebas para ensayistas mesurados. Podría haber gin & tonic: ginebra, agua quina, hielo, rebanada de pepino, ramita de romero y pimienta, de preferencia.

El espacio, diseñado por Rafael Pardo, es por sí mismo un objeto de interés por sus cualidades, propias de la arquitectura brutalista/minimalista, y es, además, sala de lectura para solitarias y solitarios y centro de reunión para todo tipo de público, mascotas incluidas. Sufrió, como muchos otros negocios, los embates de la pandemia, los cierres obligatorios y la relativamente lenta recuperación de visitantes y comensales, pero con trabajo, inteligencia, estrategias y promoción retomó su lugar.

Como espacio cultural privado, como galería y más, Flavia destaca precisamente por eso, porque hay trabajo, porque hay profesionalismo en la operación, lo que se refleja en la selección de expositores, el montaje, la difusión y todos los procesos relacionados con la atracción de públicos. Difundir no se entiende aquí como subir un banner o un post y ya; su director, Manuel Velázquez, sabe que son necesarias la saturación (muchos espacios) y la frecuencia (muchas veces) en la difusión de mensajes, y sabe que hay que hacer diseños de calidad para el efecto, así como convocar a la prensa y atender solicitudes de ella. Algo más: hay que “leer” a la sociedad, reconocer sus signos y síntomas, sus reacciones, sus momentos, algo que suele llamarse “ingeniería inversa”: de afuera

hacia adentro; no imponer, no querer que la realidad se ajuste forzadamente a los juicios propios, preferencias, gustos y prejuicios, si bien la orientación en esta galería es clara: favorecer las expresiones contemporáneas del arte, locales, regionales, nacionales e internacionales, siempre que se distingan por su calidad y la peculiaridad y solvencia de sus propuestas. La comunidad importa e interesa, pero antes hay una línea, una filosofía, una definida relación entre el qué, el cómo, el para qué y el para quién, con respecto a lo cual se actúa de modo consistente.

El negocio de una galería es difícil, más si se localiza en una geografía en la que no es habitual la compra-venta de arte y menos el coleccionismo. Abrir una de ellas es una aventura que –como pleonasmo– requiere audacia y algo de temeridad. Sostenerla es todavía una labor más compleja y exigente. Implica el mantenimiento y actualización constante de un equipo eficiente de personas, estandarización de procesos, gastos no menores de distintos órdenes y muchas horas de dirección, administración, difusión, seguimiento y control. Y relaciones, claro, con artistas, periodistas, clientes, proveedores y otros.

Por tal razón es que aquí y allá cierran galerías como si fuera un deporte, toda vez que las abren seres inspirados en la ilusión mental, óptica, auditiva y retiterativa de que hay mucho mercado o de que puede crearse uno bueno, bonito y grande con una mano en la cintura y con la otra rascándose la oreja.

Flavia no es precisamente un oasis, pero se le parece mucho si observamos con atención lo que representa en los ámbitos del arte y la cultura locales. No, no es la última gaseosa en el desierto, pero sí un hito, un centro, un emblema, al tiempo que una especie de guía in se, per se e in situ para hacer de una galería un espacio vivo. Los artistas, profesores de arte, estudiantes de esta disciplina, gestores culturales y quienes piensen en abrir un sitio semejante, deberían tomar éste como una fuente pedagógica y acudir a ella como a un libro, y hacerlo recurrentemente como quien hojea y ojea páginas.

Que una galería privada, en estos días y en esta zona del país, llegue a su quinto año (saludable, plenamente activa y en progreso), es un notorio y notable indicador, pero especialmente de una sola cosa, del trabajo bien hecho. Con pudor.

0 0 votes
Article Rating

About vidaenxalapa

Recommended for you

Deja un comentario

0 Comments
Oldest
Newest Most Voted
Inline Feedbacks
View all comments